El tiempo y la priorización
Hay una lección de vida, que a mi concepto es la base de todo, que se cruza con uno de los dones más grandes que tenemos como seres humanos “El libre albedrío”, esta lección es el aprovechamiento del tiempo.
El tiempo es lo único en este mundo que no vuelve, es un bien escaso porque no se fabrica y aunque es infinito nuestra presencia en este plano nunca será suficiente para gozar la eternidad del mismo, por lo que es importante entender que cada día que pasa este tiempo se va acabando y debe ser aprovechado de forma correcta.
En muchas ocasiones vivimos nuestra vida buscando que “nuestro nombre se perpetúe grato en la memoria de todos”, esto a través de las obras y la forma en que vivimos nuestra vida. Y allí empieza a mi concepto la primera gran encrucijada, ¿quiénes son todos? y sobre todo ¿cuál es el precio de esto? En estas ideas simplemente hacemos una reflexión, tratando de que esto te ayude a ti a sacar tus propias conclusiones.
Primero tomemos como referencia el significado que es lo que debemos hacer con el tiempo y es “la distribución del mismo en varias partes”. Estas partes deben ser para el servicio de las personas en desgracias, la familia, la recreación, el trabajo y más.
Mi reflexión la hago desde el punto de “distribución del tiempo en varias partes” y es que la decisión de a qué le das más o menos tiempo es nuestra. Recordemos algo: esta distribución que debemos hacer, nos invita a una distribución desde nuestra propia decisión y el poder de priorizar, lo tenemos por el concepto ya mencionado, “el libre albedrío”.
En nuestra vida tenemos muchas personas que están en nuestro alrededor, personas importantes en las que queremos impactar positivamente, familia, hijos, compañeros, hermanos, la sociedad. Y allí viene la gran decisión: la distribución de ese tiempo ya que lamentablemente cualquier distribución que hagamos va en perjuicio del tiempo dedicado a alguno.
¿Cómo enfrentar esa encrucijada? La correcta priorización. A título personal me he encontrado muchas veces allí, ¿Qué haces? ¿Qué dejas de hacer? tengo que confesar que, no siempre he tomado la decisión correcta, sin embargo, después de mucho análisis y sobre todo lógica al respecto, concluyo: No podemos salvar al mundo, si no nos salvamos a nosotros, no podemos salvar al mundo, si el mundo que nos rodea no está bien.
Desde nuestra individualidad nos debemos circunscribir y poner límites, para tomar la gran decisión. Entendamos que somos nosotros el punto central donde empieza ese límite, somos nosotros mismos el centro de nuestra vida y es esa la clave. De adentro hacia afuera, debe ser nuestra priorización porque la respuesta es el ajuste de nuestro alcance a nuestra capacidad resolutiva, de administración y de involucramiento.
Iniciando siempre por nuestro entorno, iniciando por uno mismo y luego la familia. En el caso de los que somos padres, los hijos son el mayor legado e instrumentos que uno deja para la construcción de una mejor sociedad, de qué sirve escribir grandes discursos, grandes libros, impactar teóricamente a millones de personas, si la crianza de nuestro hijo es una tarea fallida o de qué sirve ser el mayor filántropo, donar, si a nuestra familia o amigos que literalmente están junto a nosotros, no les tendemos la mano.
El NO en ocasiones es necesario a algunas actividades y no significa que sean más o menos importantes, sino que toca decidir basado en esos anillos de priorización que da nuestra capacidad y entender desde nuestra individualidad y capacidad de impacto qué es en ese momento más importante para nosotros.
No son nuestros pensamientos lo que nos define, sino la puesta en práctica de estos pensamientos en la vida misma. Somos seres pensantes, pero ese pensamiento debe reflejarse en acciones. Esta reflexión es letra muerta, si en mi condición de padre, por ejemplo, decido por el trabajo, antes que acompañar en un logro a mis hijos o mi condición de amigo, hacer miles de obras y no ayudar a un amigo o familiar en desgracia.
Con esta reflexión no quiero imponer un pensar, solo desde mi experiencia mostrar mis ideas para la reflexión de todos.